Ayúdanos Dios y danos fuerza por medio de nuestro amado Espíritu Santo; manifiéstate cuando prediquemos el evangelio la Palabra de Dios que hayan milagros, maravillas prodigios y señales .
En el capítulo 4 de los Hechos de los Apóstoles, se relata cómo Pedro y Juan son arrestados después de sanar a un hombre cojo en el templo y predicar sobre Jesucristo. A pesar de la oposición de las autoridades religiosas, los dos apóstoles se mantienen firmes en su fe y predicación.
En medio de la persecución, los discípulos se reúnen en oración y piden a Dios que les dé denuedo para seguir predicando su Palabra. En respuesta a esta oración, el lugar donde estaban reunidos es sacudido por un terremoto y son llenos del Espíritu Santo, lo que les da aún más valor para anunciar el evangelio.
El capítulo 4 de los Hechos de los Apóstoles muestra cómo los seguidores de Jesús enfrentaron la oposición con valentía y confianza en el poder de Dios. A pesar de las amenazas y persecuciones, no se amilanaron y continuaron predicando el mensaje de salvación a todos los que estaban dispuestos a escuchar.

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