“Una generación que conquista por la Palabra»
Texto Base:
Apocalipsis 19:10 – «Porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.»
Introducción: La fe que trasciende el tiempo
• Muchos quieren ver para creer, pero nosotros creemos para ver.
• No vimos a Jesús en carne, pero lo amamos. No estuvimos en el Gólgota, pero vivimos el poder de su sangre.
• No estuvimos en Pentecostés, pero somos llenos del mismo Espíritu.
«Nosotros también…» (Hebreos 12:1) – somos parte de esa gran nube de testigos que caminan por fe, y profetizan el cumplimiento de la Palabra.
Dos figuras claves del Nuevo Testamento:
- El Centurión romano – (Mateo 8:5-13 / Lucas 7:1-10)
• Un extranjero, oficial del imperio opresor; estaba fuera del pacto no era Judio.
• Dijo: “Solo di la palabra y mi siervo sanará.”
• Jesús dijo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe.”
• ¡Fe en la Palabra! No pidió señal ni acción visible, solo la Palabra. - La mujer Sirofenicia – (Marcos 7:24-30 / Mateo 15:21-28)
• Gentil, fuera del pacto, extranjera.
• Persistente y humilde: “Aun los perrillos comen de las migajas.”
• Jesús le dijo: “Grande es tu fe…” y su hija fue liberada.
Ambos fueron reconocidos por Jesús por tener una fe superior incluso a la de los del pacto.
Estamos llamados a ser Una generación profética que supera la fe antigua.
• Abraham creyó y le fue contado por justicia.
• Moisés vio al Invisible como viendo al que no se ve.
Ellos fueron grandes, pero nosotros tenemos una mayor revelación: Cristo en nosotros, la esperanza de gloria (Col. 1:27).
¡Tenemos al Espíritu Santo morando dentro!
“El que cree en mí, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores…” (Juan 14:12)
¿Qué significa operar en el espíritu de la profecía?
• Declaramos la Palabra como testimonio vivo de Jesús.
• Cada vez que hablamos Su Palabra, activamos realidades del cielo.
• No caminamos por vista, sino por fe. ¡Una fe que habla, actúa y conquista!
¿Cuál es el llamado para nosotros como reyes y sacerdotes?
• No solo admirar la fe de ellos, sino superarla.
• Ser como el Centurión: entender la autoridad de la Palabra.
• Ser como la Sirofenicia: no detenernos por lo que otros digan, sino alcanzar lo que ya es nuestro por revelación.
¡Somos la generación del Espíritu de la profecía!
Compramos sin dinero (Isaías 55:1), vencemos solo con la Palabra, alcanzamos sin recursos naturales, porque oramos, creemos y declaramos.
No somos inferiores a ninguna generación pasada, tenemos el cumplimiento, la revelación, y la presencia.
¡Somos una generación de fe que supera el Antiguo Testamento y también a los primeros del Nuevo!
Somos la generación que verá lo que declara, que profetiza lo que cree y conquista lo que Dios ha prometido.
¿CÓMO NOS FORMAMOS COMO ESA GENERACIÓN?
a. Formando un carácter profético y lleno del Espíritu Santo
• Oración profunda
• Ayuno como práctica de dominio
• Intimidad con la Palabra
• Buscar los dones y el fruto del Espíritu
b. Caminando como reyes y sacerdotes (Apoc. 1:6)
• Gobernando por la Palabra
• Ministrando por revelación
• Actuando en fe, no por emociones ni circunstancias
c. Activando la dimensión espiritual en todo lo que hacemos
• Toda decisión
• toda conquista
• todo negocio
• todo ministerio debe ser activado proféticamente, como tú bien dijiste: “yo compro sin dinero” (Isaías 55:1).
RETOS Y LLAMADO A LOS LÍDERES
No vivir con la fe “histórica”.
vivir una fe que impacta el presente con poder y revelación
Si el centurión y la mujer sirofenicia no eran parte del pueblo del pacto, pero entraron por fe, ¿cuánto más nosotros, que tenemos el Espíritu Santo?
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará…” (Juan 14:12)
• DECLARACIÓN FINAL PARA ACTIVAR EN EL GRUPO:
• «Hoy renuncio a la fe pasiva y me visto del espíritu de la profecía.
• Soy parte de una generación que cree sin ver, que conquista por la Palabra,
• Actúanos por el Espíritu y por el haremos cosas mayores que las que Jesús hizo.
• ¡Yo soy parte de esa generación profética, real, poderosa y sobrenatural!»
NOSOTROS TAMBIEN.
REFLEXIÓN
¿POR QUÉ NOS CUESTA CUMPLIR ESA DIMENSIÓN DE FE?
Desconexión del Espíritu
«El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.»
—Juan 6:63
• Muchos no logran caminar en esa dimensión porque están más conectados con la razón que con la revelación.
• La carne quiere ver para creer.
• El espíritu cree y entonces ve.
• El centurión y la sirofenicia creyeron sin necesidad de pruebas.
• Desarrollar una sensibilidad espiritual mayor a la lógica humana.
Falta de intimidad con la Palabra y la oración
«Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto…»
—Mateo 6:6
• No se puede conquistar con la Palabra si no se conoce ni se vive.
• La fe viene por el oír (Romanos 10:17), pero también por meditar, declarar y vivir lo que Dios dijo.
• Cuando oramos y declaramos, activamos la atmósfera del cielo.
• Liderazgo profético se forma en el altar secreto.
Mente natural y razonadora
«Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura…»
—1 Corintios 2:14
• El razonamiento humano apaga la fe sobrenatural.
• No se puede andar en dimensiones de gloria si se juzga todo desde la mente natural.
• La fe tiene una lógica propia: la lógica de lo eterno.
• Romper estructuras mentales que bloquean lo sobrenatural.
Incredulidad generacional y conformismo espiritual
«¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros?»
—Mateo 17:17
• Vivimos rodeados de una sociedad incrédula que ve la Palabra como una opción más, no como verdad absoluta.
• Esa atmósfera influye y genera conformismo, incluso en líderes.
Falta de identidad como reyes y sacerdotes
«Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…»
—Apocalipsis 1:6
• No se puede ejercer autoridad si no se reconoce quién se es en Cristo.
• Muchos no se ven como embajadores del Reino y, por tanto, no actúan con el respaldo del cielo.
• Restaurar la identidad espiritual desde la Palabra y la llenura del Espíritu.
• CONCLUSIÓN PROFÉTICA
Esta generación fue llamada para conquistar por la fe, sin ver, creyendo, activando la Palabra y declarando el cumplimiento de las promesas.
No vieron la sangre, pero creen en su poder.
No estuvieron en Pentecostés, pero viven en su fuego.
No vieron a Jesús en carne, pero lo representan en gloria.
Esta es la generación de Hebreos 11:40: “Dios había provisto algo mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros”.

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