MI TÚNICA DE COLORES

Génesis 37:18–24

“Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle.
Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.
Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.

Cuando Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos.
Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.

Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.”

REFLEXIÓN

Los hijos de Jacob, movidos por la envidia, arremetieron contra José.

ENVIDIA POR LA TÚNICA

Para el pueblo judío, una túnica (kutónet en hebreo) representaba principalmente:
• Identidad
• Estatus social
• Contextos sagrados
• Pureza
• Servicio a Dios

Jacob tenía un trato especial con José, y esto se evidencia en el regalo de una túnica de diversos colores, la cual representaba:

  1. Favor y preferencia
    Era un regalo que marcaba a José como un hijo especial (quizás no el más amado, pero sí señalado).
  2. Autoridad y realeza
    Su diseño —larga y de colores— indicaba que José no era un simple trabajador, sino un heredero y líder con autoridad.
  3. Primogenitura
    Simbolizaba el traspaso de derechos y herencia del primogénito.

Jacob no solo amaba a José por ser hijo de su esposa amada Raquel, sino porque reconocía algo distinto en él.
Jacob percibía que sobre José descansaba la primogenitura espiritual.

Jacob conocía el comportamiento de sus otros hijos y, aun así, los amaba a todos.

Rubén cometió un acto de deshonra moral al dormir con Bilha, la concubina de su padre.
Simeón era violento y lideró una masacre cruel contra los hombres de la ciudad de Siquem.

REFLEXIÓN

• Los padres aman a todos los hijos.
• Pero también pueden discernir el propósito de cada uno.
• Los dones, el llamado y el diseño de cada hijo deben ser reconocidos y apoyados.
• No podemos ser ciegos a los frutos que cada hijo manifiesta.

La túnica fue un acto profético de investidura, que le otorgó autoridad y posición a José.

La túnica fue la confirmación en la tierra de lo que Jehová ya había determinado en el cielo.

LA VIDA DE JOSÉ NOS RECUERDA QUE FUIMOS ESCOGIDOS POR DIOS DESDE ANTES DE NACER

• Nacemos con propósito.

Jeremías 1:4–5
“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué; te di por profeta a las naciones.”

Gálatas 1:15–16
“Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia, revelar a su Hijo en mí…”

Así como José fue escogido por Dios y su llamado fue confirmado por su padre a través de la túnica, también Dios confirma en la tierra lo que ya estableció en el cielo sobre nuestras vidas.

Pueden quitarnos la túnica,
pero no pueden quitarnos el llamado.
Pueden intentar apagar los sueños,
pero no pueden cancelar el propósito de Dios.

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