AUNQUE ESTÉ COMO OLIVO VERDE, ME QUEDO EN LA CASA DE DIOS

Salmo 52:8-9

«Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.»

Introducción

Vivimos tiempos donde la atmósfera parece estar cargada de:

  • Temor.
  • Conflictos espirituales.
  • Incertidumbre económica.
  • Presiones familiares.
  • Presiones ministeriales.
  • Desgaste emocional.

David, el mismo que enfrentó a Goliat y lo venció, también pasó por momentos como estos. Precisamente en uno de esos tiempos difíciles encontró la inspiración para escribir el Salmo 52.

Salmos 52:8-9

8 «Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; en la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
9 Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.»

En todas partes se están viviendo tiempos difíciles. El problema no es solamente la crisis que enfrentamos; el verdadero desafío es cómo respondemos a ella.

David escribió este salmo después de una de las etapas más oscuras de su vida.

Doeg, un hombre malvado y enemigo suyo, se burlaba de él. Sin embargo, eso no permitió que su corazón se contaminara. En lugar de reaccionar con amargura, David hizo una declaración profética:

  • «Yo estoy como olivo verde en la casa de Dios.»
  • No dijo: «Estoy libre de problemas.»
  • Dijo: «Permanezco plantado.»

EL OLIVO NO SOBREVIVE POR EL CLIMA, SINO POR SUS RAÍCES

El olivo puede vivir cientos e incluso miles de años.

  • Permanece verde cuando otros árboles se secan.
  • Resiste las sequías.
  • Resiste el calor.
  • Resiste las tormentas.

Su fortaleza no depende del ambiente, sino de la profundidad de sus raíces.

Así también debe ser la Iglesia.

  • No vivimos de las noticias.
  • No vivimos de la economía.
  • No vivimos de lo externo.
  • Vivimos porque nuestras raíces están en Dios.

Jeremías 17:7-8

«Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces; no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.»

EL OLIVO PRODUCE EL ACEITE MÁS VALIOSO

La aceituna contiene el aceite.

Pero el aceite nunca sale mientras la aceituna permanezca intacta.

Debe pasar por un proceso.

Primero es seleccionada.

  • No cualquier aceituna sirve.
  • Se escogen las mejores, las maduras y las sanas.

Después viene el molino.

  • Allí es triturada.
  • Machacada.
  • Presionada.

Lo que parecía destrucción era, en realidad, el proceso para revelar lo que llevaba por dentro.

Así también Dios trabaja con nosotros.

Muchas veces nos sentimos triturados por las circunstancias o por las personas.

David fue triturado muchas veces.

Fue herido por Doeg, perseguido por el rey Saúl, quebrantado por la rebelión de su hijo Absalón y menospreciado por su esposa Mical.

Cada una de esas pruebas fue como un molino que lo presionó y lo quebrantó.

Sin embargo, David comprendió que Dios no estaba destruyéndolo; lo estaba formando.

Antes de sentarlo en el trono, Dios debía formar el corazón del rey.

Salmo 55:6-7

«Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría. Ciertamente huiría lejos…»

Así también ocurre con nosotros.

  • Hay procesos que no entendemos, pero que Dios permite porque está desarrollando nuestro carácter.
  • El molino produce la madurez y la dependencia necesarias para cumplir nuestro llamado.
  • El proceso no busca acabar contigo; busca preparar en ti al hombre o la mujer que Dios ha destinado para Su propósito.

Algunos molinos pueden ser:

  • Las amenazas del sistema.
  • La presión económica.
  • Las luchas familiares.
  • La incertidumbre.
  • El desgaste emocional.

Dios permite el molino o la prensa en la vida de sus escogidos.

  • Del molino sale el aceite.
  • Del proceso sale la unción.
  • Del quebrantamiento nace una mayor dependencia del Espíritu Santo.

LA PRESIÓN NOS DEBE HACER PERMANECER FIRMES

Lucas 21:28

«Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.»

Mientras el enemigo producía miedo, David producía permanencia.

  • El enemigo quiere que el proceso nos saque del propósito.
  • El proceso mostró el corazón de David.
  • La Iglesia no fue diseñada para los tiempos fáciles.
  • Fue diseñada para permanecer firme en medio de ellos.

David, en medio de la adversidad, confiaba en Dios.

«En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.»

Él no dijo:

  • «Confío en mis fuerzas.»
  • «Confío en mi experiencia.»
  • «Confío en mi capacidad.»

Su confianza descansaba en la misericordia de Dios.

  • Dios sigue sosteniéndonos cuando somos débiles.
  • Su favor nos alcanza.
  • Su gracia nos levanta.
  • Su fidelidad permanece cuando nuestras fuerzas se terminan.

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