Declara palabras que edifiquen tu vida.

3 Juan 1:2

Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.

El deseo de Dios  para sus hijo; para su pueblo es la prosperidad integral, prosperidad en todas las áreas de nuestras vidas entendiendo que somos espíritu, alma y cuerpo, como lo enseña la escritura.

1 Tesalonicenses 5:23

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando nos dice sea guardado, se refiere a protegido, cubierto; Dios quiere que su prosperidad nos guarde, nos proteja siempre; hasta su venida.

Prosperidad en Dios  no es solo tener dinero  o  bienes materiales, los bienes  forman  parte de ello pero no es el todo.

Prosperar es tener paz en medio de la tormenta, en medio de los problemas, prosperar es avanzar en la fe y la confianza en Dios  y en Cristo Jesús ya que en Él todo lo podemos, el nunca falla, en el vamos seguros y confiados.

La Prosperidad del alma se nota en nuestra forma de hablar, la prosperidad de Dios se nota en cada confesión que a diario hacemos.

Quieres saber cuánta riqueza hay en una persona? Escúchala hablar de la abundancia del corazón habla la boca.

 Mateo 12:34

¡Camada de víboras! ¿Cómo pueden hablar cosas buenas siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.

LUCAS 6:45

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.

Con estos dos pasajes vemos con claridad que el  corazón y la boca son importantes para bendecir o maldecir, ahora bien,  la boca sola no función;  tenemos un miembro importante la lengua, el mejor instrumento o herramienta para construir o destruir.

La lengua es la responsable de producir diferentes sonidos, la lengua es tan flexible que  puede cambiar de posición con rapidez para generar una secuencia rápida de sonidos, esto lo hace con tal rapidez que la lengua puede producir más de 90 palabras por minuto, siendo así;  si habláramos sin parar las 24 horas x 60 minutos/hora  = 1440 minutos x 90 palabras por minuto = 129.600 PALABRAS  las mujeres del total hablamos  aproximadamente un 20%  lo que equivale a 30.000 palabras al día y los caballeros  un 13% lo que equivale a 17.000 palabras; imaginemos por un momento que todos usemos esas palabras para bendecirnos los unos a otros; para declarar palabras de amor, de bendición, de consuelo, de esperanza de benignidad, de bondad, de exhortación con amor,  palabras que reflejen  empatía, con intención de  producir cambios favorables en quien nos escucha; todo fuera distinto, las relaciones matrimoniales  se nutrieran mejor y por ende el resultado sería  familias bendecidas, la crianza de los hijos con palabras de bendición marcarían un mejor futuro a la Nación ; el desarrollo de los negocios con un lenguaje de productividad y  crecimiento generaría sobreabundancia financiera.

Si conectamos  el corazón sano, con la  mente renovada, que piensa en lo bueno, en lo puro, en lo honesto, en lo de buen nombre, en crecer, multiplicarse, piensa en transformación y esos pensamientos los convertimos en palabras  y  expresiones, el sistema, el mundo, las familias y todo lo que nos rodea sería diferente; se disfrutara de la prosperidad en todas las cosas;  “ Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”

 ¿Quién, entonces, es una persona madura? Sólo quien es capaz de dominar su lengua y de dominarse a sí mismo.

Las palabras que decimos con nuestra lengua son como el fuego. Nuestra lengua tiene mucho poder para hacer el mal, puede echar a perder toda nuestra vida, y hacer que nos quememos en el infierno, hay gente que dice que es  prospera pero no ha podido controlar su  lengua ni evitar decir palabras que dañen, allí tal prosperidad no existe.

Con nuestra lengua podemos bendecir o maldecir. Con ella alabamos a nuestro Dios y Padre, y también insultamos a nuestros semejantes, que Dios hizo parecidos a él mismo. Hermanos, ¡esto no debe ser así!. De un mismo pozo no puede salir agua dulce y agua amarga o salada. Tampoco da higos un árbol de aceitunas, ni da uvas ni un árbol de higos.

Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo  hablando y haciendo el bien y portándose con humildad. Pero si ustedes  no cuidan su corazón, su boca y su lengua vivirán tristes y amargados; no tendrán nada de qué sentirse orgullosos porque lo que está sembrando dará fruto.

La falta de sabiduría al  hablar al expresarse y dirigirse al prójimo   activa demonios internos de los cuales  todos debemos  ser libres, demonios que   producen celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad.  Los  que tienen  sabiduría  al hablar que viene de Dios, no hablan  lo malo; al contrario, buscan la paz, son empáticos  y amables con los demás; tratan de la manera que Dios nos demanda;  como  verdaderos cristianos.

A los que buscan la paz entre las personas cuando hablan Dios los premiará dándoles paz y justicia.

Proverbios 21.23 El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.

La asignación de esta semana es ESCUCHAR COMO HABLAS, declara palabras que edifiquen tu vida.

Pastora Clara Inés Aponte

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