SEGUIMOS HABLANDO DE LA GRACIA DE DIOS EN NOSOTROS.
La gracia es el favor inmerecido de Dios, expresado en amor, perdón, bondad, aceptación y hermosura.
• Antiguo Testamento:
La gracia era selectiva y soberana: Noé, Abraham y Moisés.
• Nuevo Testamento:
La gracia se manifestó con Jesucristo y se hizo accesible a todos los que creen.
• El Espíritu Santo revela y activa la gracia, permitiendo que vivamos transformados y caminemos en plenitud.
• La gracia no es solo un favor inmerecido; la gracia es una Persona: Jesús.
“En el Antiguo Testamento la gracia era para los que Dios escogía;
en el Nuevo, la gracia es para los que escogemos a Dios por medio de Jesús.”
La salvación no es trofeo por buen comportamiento, es regalo de un Dios enamorado.
Efesios 2:8-9
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”
• Nosotros somos salvos porque aceptamos a Jesús como Señor y Salvador.
• Somos salvos por medio de la fe.
• Nuestra fe es don de Dios, fruto del Espíritu Santo.
• La salvación no es el resultado de nuestros propios esfuerzos.
2 Corintios 12:9
“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
El ciego Bartimeo y la gracia de Dios
Marcos 10:46-52 – El ciego Bartimeo recibe la vista
46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!
48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!
49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.
50 Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.
51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.
52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.
REFLEXIÓN
• En Jericó Jesús y sus discípulos fueron a hacer la obra: sanar enfermos, libertar cautivos y predicar el evangelio del Reino.
• Seguramente hubo muchos milagros, y llegó la hora de salir.
• Al salir de la ciudad, mucha gente los seguía.
• Pero junto al camino, en la salida, estaba sentado un ciego que pedía limosna: Bartimeo, hijo de Timeo.
• Para Bartimeo ya no había oportunidad; Jesús no lo había visto.
• En la vida de Bartimeo existían dos cegueras: la física y la espiritual.
• La ceguera espiritual es la más peligrosa: es vivir rodeados de sombras mentales, en tinieblas, sin poner la mirada en Jesús.
• En Bartimeo, la primera ceguera que fue sanada fue la espiritual.
• Sin haber abierto sus ojos naturales, sus ojos espirituales se abrieron y vio a Jesús; y accionó con un grito, con un clamor:
“¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”
En ese grito, su espíritu recibió sanidad.
Ese clamor fue la llave que abrió la puerta de la gracia.
Jeremías 33:3
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”
La gracia de Dios lo alcanzó desde el momento en que:
• Reconoció a Jesús como Hijo de David.
• Creyó que Jesús podía hacer lo imposible.
• Se negó a callar, aunque el mundo le dijo: “shhh”.
Marcos 10:48
“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”
• Los discípulos quisieron hacerlo callar.
• Muchas veces, voces internas quieren silenciarnos: pensamientos, dudas, temores.
• También hay personas que intentan callarnos, diciendo:
- “No seas tan fanático.”
- “No te lo tomes tan en serio.”
- Pero mientras más intentaban callarlo, más valiente se volvía su fe.
- La batalla comienza y termina con el clamor, con la confesión, con la oración.
Que nadie te robe el derecho a clamar.
Que nadie apague tu voz profética.
Que ninguna crítica detenga tu adoración.
Que ningún temor te quite el llamado.
Que ninguna situación te declare vencido.
Su clamor hizo que la gracia de Dios lo mandara a llamar
Marcos 10:49
“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.”
• Ante nuestro clamor, Jesús se detiene.
• Ante nuestro clamor, Jesús nos manda a llamar.
• Todo intento de silenciar a Bartimeo se convirtió en plataforma para su milagro.
• Los que lo criticaron fueron testigos de lo que Dios hizo por su gracia.
• Su clamor activó la gracia de Dios.
Lo que el enemigo usó para detenerme, Dios lo usará para impulsarme.
“Ten confianza; levántate, te llama.”
La capa: símbolo de identidad y limitación
Marcos 10:50
“Él entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.”
• En la cultura judía, la capa representaba estatus, identidad social y condición física.
• Para los ciegos, la capa denotaba su dependencia y lugar en la sociedad.
• Al arrojar su capa, Bartimeo rompió con su antigua identidad.
• Rechazó ser definido por sus limitaciones o la percepción de los demás.
• La fe verdadera siempre implica acción.
• Bartimeo no esperó sentado: se levantó, dejó atrás su “etiqueta” y caminó hacia su milagro.
Sin la capa fue a Jesús: “Ya estoy sano, ya no la necesito, ya no me tildarán de mendigo; ¡ya veo!”
Preguntas que crean el milagro
Marcos 10:51
“Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga?”
• La pregunta es un desafío a lo que queremos.
• Nos obliga a poner en orden nuestras prioridades.
• Dios quiere que seamos específicos.
• Debemos ser claros, decididos y valientes al expresar lo que necesitamos.
Hoy Jesús nos pregunta: ¿Qué quieres que te haga?
Y el ciego le dijo: “Maestro, que recobre la vista.”
• Esa respuesta muestra una fe activa y consciente.
• Bartimeo no dudó; sabía lo que quería y lo expresó directamente.
• Dios honra la claridad del corazón.
• La fe requiere acción, no pasividad.
• La fe ve más allá de la situación presente.
Cuando estamos claros en lo que pedimos y lo expresamos con fe, Dios lo ve y responde.
El resultado
Marcos 10:52
“Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.”
Cierre de prédica
Como Bartimeo, nosotros también podemos soltar toda ceguera espiritual,
soltar toda capa, todo lo que nos detiene,
y clamar con claridad y determinación a Jesús.
• Movámonos en fe: la gracia y el favor de Dios nos alcanzan.
• Él ve nuestro corazón y responde.
• Hoy recobramos la vista, tanto espiritual como natural.
• Levántate, no calles ante los obstáculos.
• Recibe la visión y dirección de Dios para tu vida.
Cuando la fe se activa, Dios obra milagros.
Nuestra fe activará milagros,
y nada ni nadie podrá detener el cumplimiento de lo que Dios ha dicho de nosotros.
Génesis 21:17-20
“Cuando Dios oyó al muchacho sollozar, el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo y le dijo:
‘¿Qué te pasa, Agar? No temas, pues Dios ha escuchado los sollozos del muchacho ahí donde está.
Levántate y tómalo de la mano, que yo haré de él una gran nación’.
En ese momento, Dios abrió los ojos de Agar y ella vio un pozo de agua.
Enseguida fue a llenar el recipiente y dio de beber al muchacho.
Dios acompañó al muchacho, y este fue creciendo y se convirtió en un tirador de arco.”

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