Seguidores de Cristo

Corintios 9:24-27 «Ustedes saben que, en una carrera, no todos ganan el premio, sino uno solo. Pues nuestra vida como seguidores de Cristo es como una carrera, así que vivamos bien para llevarnos el premio. 25 Los que se preparan para competir en un deporte, dejan de hacer todo lo que pueda perjudicarlos. ¡Y lo hacen para ganarse un premio que no dura mucho! Nosotros, en cambio, lo hacemos para recibir un premio que dura para siempre. 26 Yo me esfuerzo por recibirlo. Así que no lucho sin un propósito. 27 Al contrario, vivo con mucha disciplina y trato de dominarme a mí mismo. Pues si anuncio a otros la buena noticia, no quiero que al final Dios me descalifique a mí».

Qué es una Carrera?

Las carreras son competiciones de velocidad, en dónde los participantes deben completar un trayecto en el menor tiempo posible, o recorrer una distancia en un tiempo determinado

Ahora, cómo va tu carrera en Cristo?

Galatas 2: 1-2 «Luego, catorce años más tarde, regresé a Jerusalén, esta vez con Bernabé; y Tito también vino. 2 Fui a Jerusalén, porque Dios me reveló que debía hacerlo. Durante mi tiempo allí, me reuní en privado con los que eran reconocidos como los dirigentes de la iglesia y les presenté el mensaje que predico a los gentiles. Quería asegurarme de que estábamos de acuerdo, porque temía que todos mis esfuerzos hubieran sido inútiles y que estaba corriendo la carrera en vano».

Hebreos 12:1 «Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante».

Hoy hemos reflexionado sobre la carrera de la vida y la importancia de llevarla con Jesucristo a nuestro lado. Como creyentes, hemos conocido el amor de nuestro Salvador, y ese amor nos impulsa a seguir adelante con fe y esperanza. En esta carrera, podemos encontrar desafíos y obstáculos, pero también hallamos el consuelo y la fortaleza en la presencia de Dios. Él es nuestro escudo y protección, el río que nos alimenta y renueva.

Confiando en Él, nada nos faltará. A lo largo de la vida, es posible que nos veamos tentados a dejar que los afanes del mundo nos distraigan y aparten de nuestro propósito en Cristo. Pero recordemos que, como Job, debemos orar e interceder por nuestros seres queridos, protegiéndolos del enemigo y sosteniéndolos con nuestro amor y compasión.

En esta carrera, aprendemos a valorar la presencia de Dios en cada paso que damos. Es Él quien nos guía y nos da esperanza incluso en medio de las dificultades y las enfermedades. Si permanecemos en Su presencia, encontraremos la verdadera plenitud y gozo. Hoy, animo a cada uno de nosotros, como iglesia, a levantarnos y defender nuestros valores cristianos con valentía y determinación.

Confiemos en que Dios es nuestro refugio, y en Él encontraremos la fuerza para enfrentar cualquier desafío. En resumen, que nuestra carrera de vida esté marcada por una profunda relación con Jesús, llevándolo siempre en nuestro corazón. Así, experimentaremos una vida llena de propósito, amor y bendición.

¡Que Él sea el centro de nuestra carrera y el motor que nos impulse a vivir una experiencia inigualable en Su gracia y amor! Que Dios nos bendiga en cada paso de nuestro viaje con Él. Amén.

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