TRES LLAVES PARA MI VICTORIA

En este tiempo estamos caminando literalmente en el mismo calendario divino en el que los discípulos caminaron hace 1992

Han pasado ya algunos días desde la gloriosa resurrección de nuestro Señor Jesucristo, y la Palabra nos muestra que durante 40 días Jesús se manifestó glorificado a sus discípulos.

No era ya el mismo Jesús sufriente del Gólgota, sino el Cristo resucitado, victorioso, glorioso, que venció la muerte y el infierno, y que les hablaba del Reino con autoridad celestial.

Fueron días intensos y gloriosos:

los corazones de los discípulos ardían

sus ojos fueron abiertos

sus mentes fueron transformadas

su fe fue afirmada.

Estaban siendo preparados para algo más grande aún: la investidura del poder del Espíritu Santo, que llegaría 10 días después de Su ascensión.

  • Hoy, estamos viviendo días GLORIOSOS por el Espíritu.
  • Este es un tiempo de gloria, un tiempo donde el Cristo glorificado quiere manifestarse en medio de su pueblo.
  • Y en este tiempo de gloria, hay un poder que sigue vigente, que sigue hablando mejor que la sangre de Abel, que sigue teniendo autoridad en los cielos y en la tierra: el poder de la sangre de Cristo.
  • La sangre que fue derramada en la cruz no se quedó allí. Hoy sigue viva, poderosa, intercediendo, redimiendo, limpiando, sanando y venciendo.
  • Y en este tiempo glorioso, el Espíritu Santo nos quiere llevar a una mayor revelación y activación de ese poder.

Apocalipsis 12:10 

Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo;

porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche

11 Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.

Introducción:

Tres llaves para mi victoria:

El Apóstol Juan ya anciano vio anticipadamente el final glorioso de la Iglesia de Jesucristo; tu eres la iglesia; tu eres templo y morada del Espiritu Santo.

  • El vio que nosotros hemos vencido con estas tres llaves:
  1. la sangre del Cordero ( todo lo pago, lo compro, lo gano y me lo dio)
  2. la palabra del testimonio ( Ser testigo de la Palabra)
  3. menospreciar mi vida (pasada) hasta la muerte

También vio:

  • La Iglesia glorificada y vestida de lino fino (Apocalipsis 19:7–8
  • La boda del Cordero Apocalipsis 19:9
  • La nueva Jerusalén, morada eterna de los redimidos (Apocalipsis 21:2–3)
  • El fin del dolor, del llanto y de la muerte (Apocalipsis 21:4)
  • El trono de Dios y del Cordero en medio del pueblo (Apocalipsis 22:1–5)

“El apóstol Juan no solo vio lo que estaba por venir, sino que ya contempló la victoria final de la Iglesia de Jesucristo.

Vio cómo vencemos, cómo reinamos y cómo estaremos por la eternidad con el Cordero. ¡Nuestra historia ya tiene un final escrito, y es glorioso!”

¿Qué más vio el Apóstol Juan?

…porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche

  • ¿Quién es el acusador y cómo opera?

El acusador (Satanás) es un espíritu inmundo cuya tarea principal es atormentar la mente del hombre.

  • Cuando ataca ? cuando no has tenido un arrepentimiento genuino él lo sabe

te envía dardos

  • Desde dónde Ataca? desde el interior, desde tu mente.
  • Como ataca? con pensamientos una forma de atacarte en volviéndote a tentar; te mantiene en un circulo vicioso; como no hay arrepentimiento ni fuerza de voluntad sino falta de dominio propio e inmadurez espiritual te vuelve a atacar. No tienes perdón, ya tu no cambias, todo está perdido ; sigue haciendo lo malo total ya estas perdido, lo que estás haciendo no está mal, la gente exagera, etc., eso es religión…
  • Cuál es su objetivo? Llenarte de culpa, vergüenza y condenación.
  • Que Debo Hacer?

Isaías 1:16-18

16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.

18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

El acusador también Ataca usando a otros para acusarnos:

familias, amigos se convierten en instrumentos de juicio, en lugar de restauración; porque no le hemos dado testimonio; nos perdieron la confianza y el enemigo también los usa… DEBEMOS TRABAJAR EN RESTAURAR NUESTRA IMAGEN Y ESO LLEVA TIEMPO EN LO NATURAL.

La buena noticia es que el Apóstol Juan vio QUE HEMOS VENCIDO; allí estas tu y estoy yo si nos disponemos en VENCER.

Apocalipsis 12:11“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos…”

  • La sangre limpia la culpa.
  • El testimonio silencia al acusador.
  • La identidad en Cristo rompe su influencia.

El poder de la sangre. No cualquier sangre, sino la sangre del Cordero de Dios.

  • Derramada Por Amor.
  • Para Redención
  • Protección
  • Limpieza
  • Acceso
  • Victoria
  • vida eterna

QUÉ HACE HOY LA SANGRE DE CRISTO?

AcciónVersículo
Perdona y redimeEfesios 1:7
Limpia de todo pecado1 Juan 1:7
JustificaRomanos 5:9
Da acceso al PadreHebreos 10:19
ProtegeÉxodo 12:13 (principio espiritual)
Da victoria espiritualApocalipsis 12:11
SantificaHebreos 13:12

LLAMADO FINAL:

Hoy puedes apropiarte del poder de la sangre de Cristo:

  • Si estás cargado por el pecado, su sangre te limpia.
  • Si te sientes lejos de Dios, su sangre te acerca.
  • Si estás bajo ataque espiritual, su sangre te cubre.
  • Si necesitas paz, sanidad, libertad, perdón, su sangre lo hace posible.

Proclama hoy: ¡La sangre de Cristo tiene poder!

Hoy hemos estudiado que la sangre del Cordero no solo nos limpió del pecado, sino que nos redimió, nos justificó y nos dio una nueva identidad.

Nuestra Misión y Visión están Apocalipsis 1:5–6 “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre…”

Por Su sangre:

Fuimos perdonados.

Fuimos adoptados.

Fuimos restaurados.

Y fuimos posicionados como reyes y sacerdotes para nuestro Dios.

Cada vez que participamos del pan y del vino, declaramos que somos parte de ese Reino.

No comemos por tradición, sino por revelación.

No bebemos por religión, sino por redención.

Al tomar la Santa Cena:

Recordamos Su cuerpo entregado.

Honramos Su sangre derramada.

Y afirmamos nuestra posición como redimidos, reyes y sacerdotes.

¡Celebremos esta victoria con temor, gratitud y gozo!

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