¿Y AHORA QUÉ VAMOS A HACER?

Lectura Bíblica

Mateo 24:4
«Jesús les respondió: «¡Cuidado! No se dejen engañar.»»

Reflexión

A lo largo de la historia, cada generación ha enfrentado momentos de incertidumbre. Sin embargo, pareciera que nuestros días están marcados por una intensidad particular: guerras, rumores de conflictos, crisis económicas, desastres naturales, confusión moral y un creciente alejamiento de Dios. Frente a esta realidad surge una pregunta inevitable: ¿Y ahora qué vamos a hacer?

Curiosamente, esa misma inquietud estaba en el corazón de los discípulos. Ellos querían saber cuáles serían las señales del fin y cuándo ocurrirían esas cosas. Pero Jesús no comenzó hablando de fechas; comenzó hablando del corazón. Su primera advertencia fue: “¡Cuidado! No se dejen engañar.”

El engaño siempre ha sido una de las armas más efectivas del enemigo. Por eso, la mejor manera de identificar lo falso es conocer profundamente lo verdadero. No podemos discernir las mentiras si no conocemos la verdad de la Palabra de Dios. Una relación superficial con Cristo nos hará vulnerables, pero una vida arraigada en Su presencia nos dará discernimiento y firmeza.

Jesús también anunció que habría guerras, hambre, terremotos y tiempos difíciles, pero dejó en claro que sus discípulos no debían vivir dominados por el miedo. Él dijo: “No se asusten.” Nuestra esperanza no está en la estabilidad del mundo, sino en la soberanía de Dios. Cuando todo parece moverse, Cristo sigue siendo nuestra roca firme.

Entonces, ¿qué debemos hacer? La respuesta está en permanecer fieles. Conocer y vivir la Palabra, ser personas de oración y adoración, responder a la crisis con esperanza, mantenernos firmes en los principios de la fe, amar, perdonar, servir y predicar el evangelio. Ésa es la actitud de quienes entienden los tiempos espirituales.

Ser entendidos no significa obsesionarnos con las señales ni vivir consumidos por el temor. Significa mantener nuestros ojos puestos en Jesús. No enfocarnos en la crisis, sino enfocarnos en Dios. Cuando el mundo pierde la esperanza, la Iglesia tiene la oportunidad de reflejar la luz de Cristo.

Tres verdades para recordar

1. La verdad de Dios nos protege del engaño.

Cuanto más conocemos a Cristo y Su Palabra, más fácil será discernir aquello que no proviene de Él.

2. La oración nos mantiene alerta.

Jesús nos llamó a velar y orar. Una vida de intimidad con Dios fortalece nuestro corazón y nos mantiene firmes.

3. La esperanza es nuestra respuesta.

Aunque el mundo experimente tiempos difíciles, los hijos de Dios vivimos con la certeza de que Cristo reina y cumplirá cada una de Sus promesas.

Oración

Padre celestial, en medio de la incertidumbre de estos tiempos, decido poner mis ojos en Ti. Guárdame del engaño y ayúdame a permanecer firme en Tu verdad. Haz de mí una persona apasionada por Tu Palabra, constante en la oración y llena de discernimiento espiritual. Cuando el temor quiera entrar en mi corazón, recuérdame que Tú sigues teniendo el control. Ayúdame a amar, perdonar, servir y compartir el evangelio con valentía. Que mi vida refleje esperanza aun en medio de la crisis, porque mi confianza está puesta en Cristo. En el nombre de Jesús. Amén.

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